Kapitalismo y Esquizofrenia
Lalo-cura Marx(ista) iana
Agua é fab y dos moneditas, un pendiente y este cigarrillito desventurado, perdiéndose entre las plumas, entre la tinta y las hojas de cuaderno; judíos caminando por la acera, gente muriéndose de pena, y me muero de la pena, pero de verdad se morían… ¿de que? Pues de pena, la chancla que le dice la una a la otra – que vida tan arrastrada – y los gaminsitos que ponen culo por uno par de tenis.
La carretera al mar es trajinosa, da mareo y el estomago parece una licuadora, licuando la vida y las cosas de la vida que a veces se escapan por esta cerradura socialista, que paranoica mira por su mismo agujero, por donde le meten y le sacan… las llaves. Unos momentos vulgares más para que no se nos pase el bus que lleva a “Caicedonia”, donde cada uno tiene su andresito para agarrarlo a patadas; y sí que se esta poniendo de moda Caicedo, que hasta lo tengo en mi chamarra, mi piel de animal que me protege de esta selva de cemento, me acuerdo de Lavoe y también se esta poniendo de moda; ¡Atención¡ volvieron los 70’s a la altura de los 2000’s, para que todos los culicagados se sientan retro y fumen cigarrillo nadaista, para que bailen salsa en un bar de electrónica, y lean manifiestos malditos en un computador. Y no es que reniegue, ni que le quite validez, estos son otros tiempos y es todo lo que hay que decir, que del resto se ocupa el cigarrillito desventurado que se ha aventurado a la aventura de ser fumado, y no hay necesidad de hablar de los cuervos, me gustan las rondas infantiles y el anarquismo ontológico, como dirían “secuestra a alguien y hazlo feliz”.
Los manifiestos y los folletos, los pasquines y el reloj que parece campana de iglesia, la casa inundada, la calle inundada de luces navideñas, el sancocho del primero de enero, las cenizas que se las traga la tierra y el tiempo que se lo lleva el viento, y en mi escrito hay una rima que mi escrito no rima, y no se donde poner la colilla ni la ira, las tijeras ni la navaja, el aguacate guillenesco que no concuerda con el titulo; la duda y la contradicción ¿querré sexo ó no?, los eunucos que son buen polvo y las escaleras que se escalan por si mismas, los pequeños ruiditos de la cocina y el sabotaje del arte, el TP y el que lo entienda entiende( ya se sabe que me fascinan los argumentos apócrifos con tinte místico).
Tip, Tip – llaman a la puerta – y la mierda es mas cara por estos días, al igual que las verdades, y como mierda se sostienen con repugnancia, con dos dedos y cara de asco, para luego botarlas a la basura, como los recuerdos que se los come este insomnio, y esta puta intranquilidad que me absorbe y siento como se me sale el alma.
Doy vueltas y vueltas en la cama, con la cara hacia arriba o hacia debajo de la almohada, y donde tengo el culo apoyado se me hace muy tieso, las tibias tablas de un camarote sin terminar, la colilla y las cenizas sobre el blanco baldosín y la esperanza de ver el amanecer sobre esta montaña.
Suena la pólvora y las pilas se descargan, la música, mis pistolos, son la banda sonora de estos días, de esta generación que no pretende causar sensación, para coger la guitarra y tocar como lo hacia ayer antes de despertar, para cambiar la constitución y hacer una nueva y verdadera revolución.
El madrugon me despierta entre vacilaciones de la mente y el canto del gallo mañanero, silban los grillos y los zancudos patrullan encima de mí esperando el momento para chupar un poco de esta desesperación y esta agonía bella y asquerosa, donde “romantizo” la vida y se escurre en las lágrimas que no caen.
Estando en medio de la nada, suenan los Rolling Stones y repaso los guiones del papel protagónico de este teatro del absurdo llamado vida.
T.M 2007
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