Tersites

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domingo, mayo 22

Domingo


Domingo

Para Alba Ospina

Sí fumas lentamente en una mañana de domingo, el cigarro se hace mas placentero, al ver todo atrás veras que estas acá, que sigues caminando con un poco de nostalgia y sueñas con cosas que ojala importen; vez un destino incierto pero estas seguro de tu presente, solo así te liberas de la carga de las calles, solo en la mirada azul de la mañana te sientes seguro, como un chico sin chicas a tu alrededor, esperas y esperas algo...escribes y no sabes lo que escribes, cantas sin saber que cantas, caminas con la cabeza ligera, con la frente en alto y los ojos apagados, feliz de tu existencia, de que existas en alguna parte; a veces te pierdes en el espacio y eres sumergido espontáneamente en esta lírica de papel digital, como una extraña sustancia digital que es la que ves en tus ojos en este momento; el pecado es bendito en toda su extensión, nada es maldito.

Podría dormir durante miles de años y tener miles de sueños distintos, que no te despierten, el sueño es remedio y cura, la vida es el papel donde imprimes los sueños y esta sustancia digital es en la que escribes la vida que pasa, los pequeños instantes que son la vida como estos pequeños instantes de mi urgente destino, mi presente tan todo.

Mi presente tan futuro, y digo futuro porque despedirse es solo un acuerdo cultural, no atormenta, mas bien libera, es solo el amor que damos a toda la humanidad, no por altruismo, sino porque somos todos, porque solo así nos realizamos como humanos, cuando la parte es el todo...el egoísmo divino, la gran paradoja, la búsqueda de la libertad es la ubicuidad del amor.

Enfrente de mí, aparecen tus ojos, y mis ojos que son tan tuyos al igual que son de toda la humanidad, miran tus ojos mientras pasa el mundo agitado en su increíble proyecto, haz de cuenta que he tenido un sueño milagroso como ese, pero que también mis ojos te miran en este momento, mis ojos que son la puerta del alma y estas palabras que son mi alma, los reflejos que son las calles pero estas calles no mienten, solo quedan en el inconsciente colectivo de hiperbórea y los grandes profetas de la posmodernidad, el imperio parece caerse, a Eros parece crecerle la barba, y nosotros que somos de raza inmortal esperamos el momento para atacar, para embestir el mundo y follarlo en largos poemas de desesperanza que le sacamos de la boca. Que nos espere la historia porque se acerca un cambio. 

Los magisterios arden en llamas y nosotros en nuestra protesta adolescente amamos el mundo, nos amotinamos en la estación etérea del tranvía del universo, hacemos un secuestro masivo de amor, secuestramos a alguien para hacerlo feliz, para hacerlo libre, renegamos de los revolucionarios y hacemos un suicidio colectivo del yo, nos disolvemos en el cosmos en infinito amor, en una toxicomanía libre de ataduras, caminamos por las calles de la ciudad, por los submundos, la vanguardia de los nómadas urbanos, el desengaño del mundo contra la noche, el atardecer de mil auroras boreales y el cigarrito que se quema en su soledad.

T.M 2009

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