ASPIRANDO
Aspirando el humo de un cigarro nocturno de noviembre,
Día de brujas y de muerte, de caídas, de luces que se queman,
Que arden de pasión, de odio y de amor… ¿perdón?
¿Sufrir eternamente o internamente? Quemarse en el infierno,
Por cierta lujuria y maldad, sevicia de almas intranquilas,
Ventanas que se cierran frente a la mente,
La mente abierta de los hombres de fango y pena.
De necesitar el cuerpo, la carne, la desgracia y el dolor… el placer.
Estrofas que son trovadas en besos, piernas que se entre juntan,
Truncadas por el tiempo sin sentir a Dios profundamente dentro de ellas,
Conocer el amor, sentir el amor, amar el amor u odiarlo por desprecios.
Perdón, maldito perdón, ¿donde se perdona?, perdonar mas no olvidar,
Porque la historia no se escribe y se pierde en un camino desierto,
Se escribe en base a las calles y los faros, vinos y suspiros, lenguas
Lenguas que no se juntan pero quisieran porque se aman y se perdonan,
Porque hacen el amor consigo mismas y a la vez con la otra
Amando la oscuridad y la marca del diablo, condenada marca de ligaciones inherentes a este espacio, citas con vampiros y magia de lelos,
Tumbas abiertas y muertos danzando en ellas, sobre ellas, como el cigarro que muere en un funeral erótico, olor a labios ardientes
Que solo se calman con la lluvia perversa del dolor.
Todo esto solo…porque amarte es como amar a la muerte y pienso,
Hacerte el amor es como hacerle el amor a la muerte, a tu mente, a tu carne, a tu espíritu que conmigo paga penas de otras vidas y de otras muertes, pero luego grito, grito en silencio y la vida se extingue hasta un punto incierto donde no se sabe si es verdad u olvido, lo que no olvido es como amarte, por que te amo, porque dudo de esto y de lo otro, porque atravieso bosques de amatistas y muero en ellas cada vez que no me amas, cada vez que el viento habla en estruendosa magnificencia, cada vez que callas y dejas que el vino hable, mi vino, mi sangre mi embriaguez.
No mi sobriedad.
M. 2006
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