Tersites

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miércoles, mayo 18

Atardece Pronto, Please



Atardece Pronto, Please

Como novelas estrambóticas que te desean fuertemente. En los atardeceres negros con piso de madera, color madera. Las paredes escondidas hablan y los abuelos trafican diamantes hechos de papel mache, frases y anti-consignas se despliegan por doquier; Mas los ánimos compungidos de soldados atardecidos, hechos pulso, chasquean de vez en cuando, y miran a lo alto, como dioses trágicos deseosos de amor humano, calido, compatibilidad corporal, en coros de colores, coños y razones, magia hecha canciones, voces, susurrantes y comprometidas a nociones imaginarias, cosas vagas que me nublan al atardecer.

Prontitud es la clave, cierra los ojos tío, deja que la nube no te deje ver y duerme, yo mientras sigo marchando al ritmo de su voz, su calida voz, a veces tierna, normalmente grave…tu, con mirada fugaz y voz de mujer profunda, mujer sola en medio del mar, en medio de la arena y el calor, en alpargatas o botas ajustadas, envoltorios de distinta índole, pero estoy seguro que el chocolate siempre es igual de sabroso.

El es tu hermano, él es tu amor, él tu tinieblo, el de allá tu marido, aquel tu novio… ¿puedo ser tu amante? Ya que la vida me permite conocerte y tu distancia te hace proclive a los encantos del enamoramiento sutil y sincero, levantados en cada letra, en cada tintero, en cada pétalo, en cada tonalidad de un amarillo hondo y complejo, formando un caminito de letras. Colores y señales en la pared, en los escondites de esta gran habitación, sueños regados por doquier como una melaza….recuerda las flores, estas son primordiales. Olores excitantes, luces tenues alrededor, estar herido es un placer gigante al momento que tus manos curan mis heridas, mis profundas heridas que se despliegan en otros planos y otros cuerpos del mismo espacio y el mismo tiempo, como águilas substanciales que nos hacen la vida mas feliz, los remedios amargan el alma, el jarabe para la tos hace expectorar las flemas y los humos que quizá son toda mi inspiración, lo demás es solo un oficio corriente, escribir no es nada del otro mundo: “Sólo hay una cosa de la que puede escribir un escritor: lo que está ante sus sentidos en el momento de escribir… Soy un aparato para grabar… No pretendo imponer <relato>, <argumento>, <continuidad>… En la medida en que consigo un registro Directo de ciertas áreas del proceso psíquico, quizá desempeñe una función concreta… No pretendo entretener…”[1]   

Avatares y misterios, misticismos modernos contra la interracialidad, lecturas cibernéticas que ensalzan mi pensamiento con un buen sabor a frambuesa y cigarrillo “Mas Vaquero que un Marlboro”, en medio de obscenidades una cara fría me mira directamente a los ojos, con la misma intención que tiene el jazz que suena en la radio, la hora, única y puntual de lunes a viernes, con los ojos sobrios y sin tono púrpura, café y verde, neutralidad y austeridad, prototipos cromáticos del ser que en realidad si, vuelan la cabeza mas allá, nos dan incluso conciencia de la pantalla enfrente, la que nunca se apaga, con rotación completa y pretensiones caleidoscópicas que alucinan los sentidos, por eso quizá es que la prosa no se digiere de la misma manera desde hace unos meses atrás, sino que entra por un sistema curvilíneo de digestión intelectual… y esta es ciertamente la mierda, la que se caga, por los dedos, de manera digital puesto que nunca aprendí a manejar una maquina de escribir correctamente.


M Gyord 2009


[1] Prefacio Atrofiado ¿y tu no?, Pág. 243-244, El Almuerzo Desnudo, William Burroughs.



                                                                                        Atardecer Aburrido, 2007

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