Tersites

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domingo, abril 8

Un poema


No quiero que seas pájaro enjaulado,
pero recuerda que yo te he dado el cariño y el alimento
 y no te puse aquí.

Siempre has querido huir buscando un pasado de libertad,
una libertad que tampoco tuviste,
porque siempre has estado aquí.
El que llegó esta vez soy yo.

Yo no venia libre, viajando como el tiempo,
Pero entendí que hay que ir soltando:
Soltar letra por letra, palabra por palabra,
Para no estallar en llanto, tanto whiskey no da pa’ tanto.

Quisiera ser presa de tu cariño todo el tiempo,
Pero no soy todos los hombres,
Tú podrías ser todas las mujeres,
Y sin embargo, eres sólo una, un pájaro.

No sabemos en qué momento el gato se convirtió en pájaro,
Pero el pájaro se convirtió en hombre,
Suda a chorros su cansancio, nunca habla de lo mismo,
Se entretiene en los albores del jardín.

Con entusiasmo espera cada canto tuyo,
Cada pronunciamiento de tu nombre.
Al caminar por las calles de las industrias,
Encuentra escritos en las paredes tu sed,
Su nombre, el sexo callado, la escribencia.
Aun así, vuelve de la fábrica con el alimento,
No abre la jaula, siempre ha estado abierta.

miércoles, agosto 3

Cinco Salmos de Esta Vida


I

Pienso, digo, pregunto, vuelvo a decir y reflexiono, escucho, niego, refuto, objeto y afirmo con cierto orden no específico. Entonces cambio y me baño, y reflexiono una vez más, me asusto y pienso, pregunto, intuyo, dudo y me vuelvo a bañar.
Leo, camino, fumo y pienso, escucho risas que se ríen de mi mismo; libertad y sadismo, amor y no-existencia, pasiones asexuales, cigarrillos y cerveza, energía y desgaste, encanto y fe, fe y desengaño, entonces desengaño y cinismo, cinismo y destrucción; no, cinismo y creación, encanto en el desengaño, fe en la desilusión, ilusión en la desesperación, y expectativa en el porvenir, porvenir en la decadencia, decadencia en la inocencia e ingenuidad en la perversión, perversión en la acción y acción en la apatía, apatía a la importancia e importancia a la gratitud, gratitud en el engaño y engaño en la repetición, repetir, repetir y repetir hasta el cansancio, cansarse hasta apasionarse y apasionarse hasta detestar, detestar lo amado y amar lo detestado.


II

Armonías, siluetas, palabras, besos y esferos; y lo primero que se me viene a la mente son las infinitas formas del piso de este parque, miedo ¿Por qué? Por encanto y soberbia, importancia transfigurada y la angustia tiene el don de la ubicuidad, clichés, sillas, palomas, el sol del atardecer que se pone dentro de mi alma.

Hoy leí a Andrés Caicedo, se ríen  ¿será de mi?, de pronto, ya se que soy medio afeminado, no soy macho, me gustan las mujeres pero me aburre el coito, a veces prefiero los hombres, son mas tranquilos y menos mentirosos; las mujeres son bondadosas pero estrepitosas, imprudentes y pretensiosas; los hombres son egocéntricos, pretensiosos también, competitivos, ven rivales hasta en los zapatos, también suelen mentir, son mas divertidos; las mujeres son aburridas, frígidas, y si no son frígidas son perras, hay las que son un intermedio, pero no son francas, a veces insensatas.

Pero que vengo hablar yo de insensatez, ¿acaso no soy el más insensato de los insensatos? ¿Acaso no soy el más tonto entre los tontos? O soy insensato, o al mundo le hace falta un poco de sensatez, y lo tonto no me preocupa, pues lo llevo con orgullo.


III

El absurdo como constante, entre mares de cerveza y música glam, espejos, besos que no hay, prejuicios que están para quedarse, para no ser lo mismo; sangre cristalizada en tierra, ojos que ven a los niños vestidos en sueños, sueños que dicen – ámala por siempre –, sueños de campamentos y luchas estudiantiles, de guerras que no hay, embriaguez y disonancia, poder y distorsión, la distorsión de una guitarra punk y una minifalda, de un grunge y un chaleco de jean, paredes y silencio, nada es libre, mares de diamantes, amor quizás, amores raros, depresión y pasión, mucho cigarro y cerveza, agujeros profundos y absorbentes donde el no saber es la ley…a-pagar y nada más.


IV

Incinerado en la apatía, y la sonrisa de un muchacho alegra un poco más la vida, lamer los ojos de frases semánticamente anómalas, de partidos de fútbol, pesas y lo primero que se me viene a la mente, ya no escribo con sentido, todo es sin sentido, solo un juego de palabras que se colocan una encima de otra para parecer más genial, más loco; porque me cago en la genialidad, me cago en la locura, “mata tus ídolos” incluso el hecho de matarlos; las paradojas como ley…es el fin del mundo, que viva la gaseosa y Milán Kundera, que lo maten también.

Caras escurridas y esto verdaderamente se esta volviendo mas rabioso, mas confuso y absurdo, enérgico y embalado, extasiado y descortés, heroinómano y tedioso, asustadizo y demente, un tanto sedado; paranoico porque siempre me siento el centro del mundo, porque me creo tan importante que la vida misma se quiere deshacer de mi, aniquilarme, exterminarme…por eso la niego en si misma y las contradicciones me gustan, la lógica me hastía, me parece cerrada y falta de carácter ¿Por qué? Porque fueron las primeras palabras que se me vinieron a la mente y se me hizo que sonaban bonito.

Torpeza, ingenuidad, pretensión, amor a las cosas, cosas que son y no son o están allá y acá sin estar, principios ontológicos que no me gustan, me gustan más las contradicciones como estas.

Se me tuerce la mano y te busco por la universidad ¿me estaré volviendo gay? Quien sabe, los hombres no me gustan, pero como dijo un amigo – nunca he estado con uno para decir que me gustan o no –, podré parecer marica, pero es síntoma de esta disidencia pop que recorre mis venas; protestas adolescentes en la estación publica, buscando un coche que nos lleve a Venecia o a Villa Luz, a la ochenta o la ciudad cielo, a un lugar un poco más lejos de este absurdo, haber si dejo de caminar lento y deprimido, haber si me dejo de masturbar y consigo una mujer como todo un macho, haber si dejo de escribir tonterías y hago poesía épica o, escribo como el cabrón de Tolstoi, haber si alguna mujer ve en mí algo más que un patán y drogadicto que quiere parecer loco…pero da tristeza y también pereza, ¿compasión? Dicen que la compasión es una virtud, pero lastimosamente no tengo tiempo.


V

¿Y porque me duele la cerveza?, me duele hasta quejarme de incertidumbre, me duele hasta el remordimiento, hasta la aburrición, hasta el dolor, hasta el tedio.

Pragmatismo, escepticismo, el no hacer como hacer o me suena mejor el no hacer como no hacer en sí mismo. Sé infantil, cobarde, apático, risible, constreñido, enajenado en tus pajas, calambres mentales y discordia, crea discordia porque el águila dorada substancial no se puede ir, sé el todo y la nada, sé tan egoísta hasta el punto de ser egoísta contigo mismo, disfrázate de mormon, odia la compasión, vive por ti mismo pero no te definas, niégate hasta negar el universo, conviértete al Islam, sé cristiano, irracional, ten fe en dios, busca el nirvana en la calle, no alejes el adentro del afuera, vincúlalo, hazlo retroactivo, odia a tus amigos, ama a tus padres, comete una manzana diaria y no vayas al doctor porque tu solo te puedes curar, procura no gastar tu dinero en cosas útiles y “sé feliz” o mejor, haz tu vida un poco menos miserable.

M Gyord 2008

Destellos y Hundimientos


Destellos y hundimientos, prominencias y aproximaciones, reparaciones instantáneas, cosas que se me devuelven. Voces trastocadas, tonadas a todo pulmón, desplegadas en el montón, en una masa de espectadores, quieta y viril, cuerda, demasiado cuerda, colgando de una cuerda, despedazando los pedacitos de mar, los pedacitos de espejo roto, las cuerdas de la guitarra. Volcanes relampagueando, en agudo tronar, sentados en tronos bajo la mar, esperando el momento preciso para estallar, esos son mis fuegos, los tuyos también ¿Qué creías, que los peces no se encendían? Moviendo las pequeñas aletas fantasmagóricas, quitando mascaras desde los pies, debemos tener los pies en la tierra, sobre todo porque del agua venimos, como seres traslucidos junto al portón del tiempo, esperando limpiar las acumulaciones de casillas pasadas, esperando exprimir la esponja del recuerdo y así cerrar la puerta, abrir la ventana y saltar al vacío, ¿sabes qué hay de cara abajo?
Se me olvidan los nombres y los rostros, pero hay pupilas que permanecen en mi mente. Miradas claras y sinceras revoloteando bajo alfileres y agujas nombradas en la tarde, como agujeros y pendientes, un aretico en la oreja, dios me salve de una expansión.
Frente a esta desolación solo me queda navegar con la vela en alto, sobre la melancolía, como un antiguo capitán pirata, despejado como el cielo, sangrante como el vino y el alma enloquecida por las energías que se afectan en el plexo, las vísceras y el corazón…el pecho en alto es la única salida, porque las lagrimas siguen estancadas, como de costumbre, sin una razón precisa para estallar en llanto, sin una razón precisa para mentar la miserableza que puede producir el sonido tangueado, con sabor a bandoneón, en mitad del parque japonés, un café con leche y la marcha de Vivaldi que me hace un tipo fenomenal; sin ser bandido ni abatido, me siento divertido, adormecido, un poco envejecido y lento. 

Joquina Aroca 2010

jueves, junio 30

Una Vida me Bastó

Para Lopa
Una Vida me Bastó

Estoy muerto. Eso ya lo sabía, creo que desde que nací, sí. Nací con la certeza de estar muerto y no pecar de angustia ni de agonía, tampoco buscando esperanzas en los libros ni en los pensamientos, fielmente apegado al sentimiento de vacío, vaciando la basura, la caneca y la cabeza, tan alejado de esas ideas crédulas de futurismos, muerto desde la vanguardia, eso, la quintaescencia de la vanguardia, la vanguardia misma, la vanguardia de la muerte.

Todo eso tan necesario e inocente, que desde mi ignorancia infantil me deslicé hasta la senilidad adolecida e indecente, saltando desde los brazos de mi madre y luego golpeándome contra el suelo, procurando no esconderme tras sus enaguas y así, no esperar sus abrazos ni sus besos de buenas noches. Con la mancha sanguinolenta sobre el asfalto me enteré de mi destino, mientras un cardenal rojizo y aletargado se escurría por mi rostro y, al llegar a mis labios se me abrió el panorama completo de la vida misma, entendí la inutilidad de la noche y su existencia, la necesidad pujante de la niebla tras el paso de mis pasos, la estela que voy dejando tras el rastro, mi rostro, rastrojo, guiñapo, filipichín, pedazo deshuesado de humanidad que en cualquier traje es tan intrascendente, tan injustificable que hasta me da rabia, y más rabia me da el relativismo y el facilismo con el que le dicen – Haga lo que quiera –, que aquí no necesitamos más gente que se pregunte estupideces, ni tampoco nobles caballeros que las practiquen, ni sabios de lo inmovible, el panorama es cada vez más negro si nos quedamos en la cabeza y no damos el salto hacia la irracionalidad, la verdadera razón de ser que se halla oculta, tras la máscara esquizoide que le han colocado los del parlamento del ojo reptil, los gusanos tras la verja que ya perdieron su llave, se les olvido que todos tenemos copias y ahora nos movemos cabalgantes.

Este sueño agitado y pueril, esta empresa inservible de ser humano, para ser algo más que eso, como si ese algo justificara la insensatez misma de la mera existencia, como cuando pongo un par de palabras de más, sin tener claro el hecho de que querer ser más claro, o coloco un par de tonos extras o, unas noticas al final del pentagrama para completar la sincopa del primer compas. Y hablo de esto, de arte, porque quise ser artista para justificarme el hecho de respirar, y ahora que no lo hago o lo hago a cabalidad, me doy cuenta de lo mediocre que es la mayoría del material que anda suelto. Yo con mi ojo avizor, mi ojo de águila, mi nariz ¿aguileña? Mi oído suprasensible que capta distancias y tonos, y escalas, palabras, mares, sonidos, mares de sonidos, sonidos de mares, de olas, de crestas, melenas, tigresas, leonas, águilas, costeñas, rubias, quiteñas y azuladas, no percibió el sonido del gatillo, y mi nariz no saboreó el olor de la pólvora, así como tampoco vi la mancha de sangre en el suelo estrellado.
La noche que del corazón se extiende tremebunda, ronda cielos y cabezas, rapadas, cortas y angostas, guerras de rapiña en el supermercado, asaltos de comida con comida, de huesos, tendones, carnes desgarradas y torcidas, desangrantes y venenosas, tan añejadas que da miedo olerlas. Pero con la luz adentro, cabalgante y algo malmirada, una sonrisa de sorpresa que nos espera en la mañana, y eso es casi mañana. Y del delirio saldremos agradecidos, de la fiebre alejados como maíz rozagante, rubios granos del sol que se siembran en boca grasienta y  húmeda, listos para florecer en huertos sin dueño, como cualquier mata, raíz, junco o maleza.
El aire puro que se exhala, se purifica en el interior, dando vueltas por una manzana empuñada, cebando vistas, piedras, maderos y flores. Puertas y adoquines de mármol enmudecido, mejor dicho silencioso, que permiten al limón pensar y salir de su amarga embriaguez, de una vez por todas, para que la oleada se abra paso por entre el valle y el pueblo, en un amanecer resplandeciente el tono gris desaparece, las caras lucen rozagantes brillos insospechados, luces divertidas y extasiadas, libres y sonrientes por entre el lago interior.

El rio que no es de horror se navega fácil, dócil y pausado, al ritmo de los canarios, fluye y es retroactivo, auto existente de la noche azul, la maravilla de un alma celeste, colocada en el suelo terco de la tierra-mundo. El torrente sanguíneo iluminado por la llama trina y no terca, del azul, el rojo y el blanco, tan lejos de los tonos verdes escamosos, peregrina puro entre tinieblas de humos extraños, añejos y lunáticos, babeantes, pero la llama continua alumbrando el desierto enrojecido, el camino atomizado de Vitrubio. 

Y así, en una tarde cualquiera que despunta al verano, decidí llevarme el caño a la sien y… Bang Bang Bang… Terminar con este chiste de vida, llamado ¿vida? Un nuevo sol resplandece aquí mismo, y se despliega por entre mis palmas y desciende por mis extremidades. El sexo infantil, relajado, recostado, aun se baña en abril, y no necesito marfil para caminar airoso por ente el palmar. Solo se baña en sal de sirena blanca, en agua azul y jabón de tierra.

Lo vi empuñando su arma, colgado de la libertad caminó pensativo, sin ningún solsticio bajo sus estrellas, mojándose los labios con una dulce brizna veraniega, una lluvia fértil entre el camino incierto del No- Sin retorno, acostado en el retoño del cemento, del prado, el cielo impetuoso que nos libera de este funesto encierro. El humus (sardónico) del destierro ya no hace mella, ni ramplonamente en la dicotomía, ni en el silencio de una canción mal puesta, tampoco dentro del alma.
La calle húmeda seca, desplomada entre rocas, adoquines del mismo sendero vidrioso, arcoíris arenoso sobre las dunas del desierto, calentadas por el fuego interno de la misma llama trina, no portón trinitario, porque siempre fue un arco, siempre fue un cielo. Entre rocas no morí, pues me bastó con una vida.



Carpintero junio de 2011

lunes, junio 6

Epistola al último viaje


Epístola al último viaje

Y es que necesito algo que me haga sentir vivo, necesito de un instante que me saque de la añoranza, necesito dejar de añorar cosas y de planearlas, porque las cierro y cuando faltan…hay dolor, cuando son esquivas y sutiles, pero se quedan impregnadas en el alma y en la cabeza, en la ensoñación de mundos paralelos y realidades extasiadas comprendidas en una nueva sustancia; testaruda e inmaculada. Pero ciertamente no es lo mismo en cada mañana, siempre choca con tu otro yo, con tu adentro tan afuera, y entonces un día estas atrapado en un terror inmenso, en una oscuridad profunda, tan profunda como el mar, pero oscura como la noche, y te intentas agarrar de alguna estrellita. Cuando hay luna llena es mas intenso todo, la noche brilla y resplandece en tus ojos, los carros pasan mas rápido, las sirenas, los faros, los suspiros, como espirales ontológicamente incorrectas, como el alma que se me sale a veces, lucho con mi cabeza, el mundo lucha con la suya, el dolor parece eterno, pero siempre hay salvación porque todo esta allí, todo realmente existe y es tal como se nos presenta, a veces no queremos ver y decimos que las cosas no existen, pero no transgreden nada que percibamos; la cabeza siempre esta atiborrada de cosas, de letras y pensamientos, de divagaciones y complejos, miedos y angustias, la vida parece un yagé en reversa. La mente no alcanza y hay que darle cabida a otra cosa, hay que sacudir la cabeza y aligerarla, aligerar los pasos, pero no por rabia, sino por reflexión; entonces no escuchas con atención a la vida y crees tenerla resuelta, las palabras te cuestan, se estancan en los dedos, en las manos y en el papel (o en esta sustancia digital de nuestros días).

Hay un espíritu en el cielo, ronda por encima de la coronilla, el pasillo es largo, casi infinito, la lucecita no está al fondo…estas en ella, hace mucho tiempo que vives de la muerte, pero se te ha olvidado y por eso duele, la locura desatada en la noche, en la música que resuena cerca al corazón, da tumbos en un búm búm esquemático y repetitivo, el sonido de los transeúntes y el sol picante, no hay diversión en estos instantes, asustado por otro día, caminando siempre solo, muy solo, con la duda en la eternidad, enamorado de nadie y amando el universo, sin saber si salir o quedarse, quizás darle una llamada a la eternidad, en medio de la noche y el insomnio, estar despierto durante 76 horas de 24 que tiene el día, la llamada es firme y con mucha risa, algo pasa por la cabeza de Dios, el estomago atiborrado de cosas al igual que la cabeza, la media sonrisa esquizofrenica, los trastornos incorregibles de la matriz, el despertar desubicado luego de no haberse ubicado en toda la noche. Corres mucho, intentas alcanzarla y la miras a través del vidrio, ríes y te desesperas, el policía aun no ha dicho nada, pero te mira inseguro…eres sospechoso, de verdad, posible descarriado, de esas personas que son potencialmente suicidas del yo, de la conciencia y la razón, ahí entra la gran paradoja que se presenta ante nuestros ojos, la búsqueda de la libertad, interna e intensa, se quiebra con el ruido de un maldito bar, el futuro muere y alguien pasa, vienen a por mi, en el pronombre de una canción mal puesta, la desorganizo y me ahoga un poco el silencio venidero, el calor de este saco se me hace asfixiante, me acuerdo de cuando miro en las calles, me siento y veo pasar la gente; haz visto a la perspicacia caminar por las calles, se reune con alguien y sientes que debes alcanzarla, se arrodilla pero al mismo tiempo vuela, que puedes hacer, hablarle sobre cualquier cosa y despedirse porque te espera la chica de las botas de cuero, la de la noche y el cigarro escondido, lo esconde en el brasier y nunca le haz visto la cara, la oscuridad no te permite verle los ojos. Siempre estoy medio despierto y con una pierna al otro lado, perseguido por la jauría de estos tiempos y cada vez me siento mas incomprendido, mas perdido, inhibido y solitario, pensativo y con las palabras en los pies, esta chica realmente es desesperante, pero mas desesperante soy yo mismo que comparto su misma esencia, soy la ubicuidad del pensamiento, la extensión poco importa porque solo me basta con mirarme en un espejo, la eternidad se hace esquiva, como los animalitos que recorren mi cuerpo por las tardes, envuelto en poemas malditos de un exponente autóctono y esta hierba de viernes soleado; una pequeña frase subrayada y la respuesta en un trocito de papel, nadie pregunta pero todos responden en su soberbia, en esta soberbia que comparto y me pesa todos los días, lastimosamente las cosas me pesan, por mas ligeras que sean se vuelven insoportables, pero prefiero flotar como una pluma de pájaro en el cielo, en el viento matutino de un día no identificado, y no está identificado porque siempre esta presente, en este destino urgente, en cierto desasosiego que hace las veces de adolescencia.

Viernes por la noche, atrapado en la ciudad, de nuevo atrapado, pero libre en mi urgencia, mi necesidad, mi amor, aun tanto como la espera que me espera en el rincón de este nuevo año no identificado…me quiero bajar de esta nube, montarme en otra, mas sutil, sin desteñir su boca, con olor a labios carmesí, o rosados, y a mejillas un poco ruborizadas.

La elegancia se me hace urgente, necesaria en esta vida y la otra, un poco de estilo…sucesivos fracasos y triunfos que son lo mismo al fin y al cabo. Los sueños rotos que se viven, las divagaciones mentales que se sufren, la estulticia que nos envuelve en las noches y por las tardes en la calle, jodiendo, andando por ahí, sin pedir nada, ni siquiera un beso de buenas noches; la fijación ajena que reside en el corazón, soy todos como ninguno, y en este sol de medio día, camino sin rumbo, sembrándolo y alimentándolo, haciendo la gracia de dios, por la ciudad, por sus rincones y calles marginales, en medio del desorden del mundo, el mercado persa de la sinvergüencería, la gente de hollín que se consume lentamente, el bote de basura como fogata, los nómadas del mundo citadino, los desposeídos de la gran urbe, los sonidos que ensordecen con el paso del tiempo; el tiempo, sucio tiempo que no cura nada, el tiempo que es la velocidad de la vida, sin saber muy bien lo que pienso, sin beber aun de las aguas de la vida longeva de los dioses, las imágenes mitológicas, de mi mitología cotidiana, mis amores, mis pasiones, mis deseos y tantas cosas mas.

Sin estar allá, me hago tan presente, porque estoy acá y en el acá esta el todo, la ubicuidad, la melomanía, las sombras de este mundo se iluminan en este divagar constante, el universo en una lata de cerveza, sin caer en clichés juveniles, escribo a letra lenta y bien impresa, con paciencia y sin conciencia, rimando en cada acera, buscando palabras en la música, yendo de aquí para allá, quedándome un largo rato acá, besando las avenidas, bendiciendo cada espacio, añorando todas estas cosas, me difumino, me disuelvo, aligero las cargas del destino, me quito los velos de la existencia, trepo montañas de hombres, piso sus espaldas, sus omoplatos, siento la columna de cada uno, procuro no lastimar sus costillas, me apoyo en sus caderas, son hombres, son mujeres, son niños y se me viene a la mente la imagen de la gran montaña del mundo, la transfiguración de esta generación, la generación de la esfinge, la gran montaña de la generación de la esfinge, la escalo, subo por encima de los cuerpos, las caras rojas, los cuerpos tensionados, las manos sudorosas, las narices húmedas y mi sonrisa tan deseable como esta noche de mi insomnio. He llegado ya a la cima de la montaña, veo el mundo en su atardecer, vacío, el sol cae en el horizonte, y los pájaros empiezan a cantar, el ultimo viaje comienza con la danza de los mil cantos, los mil pájaros emigran, las semillas empiezan a podrirse, los cuerpos flaquean, esta tristeza que acelera mis latidos, mis fuerzas desfallecen, mi cordura se desvanece, solitario en medio del olvido; pero la montaña parece caerse sólo en mi mente, porque los hombres, las mujeres y los niños aun aguantan el peso del mundo; el que se debilita soy yo, y seguramente no sabrás lo que pienso de eso.

Atómico, sonido atómico, estridente, cacofónico, insoportable, se introduce por los oídos y viaja por las venas, llega al corazón y retumba con fuerza, inclemencia, ¡justicia!, ¡exijo justicia! Y vienen a por mi, de nuevo, en el sonido estridente, en el pronombre de una canción mal puesta, no puedo desorganizarla pues estoy encima de la montaña, practicando la coartación de los sentidos, mi libertad, mi leve libertad, voluntad maltrecha, desarraigada de todo preconcepto de razón, inquietada por las mil y una formas del espíritu, divagando por este océano de posibilidades, riéndose de los justos, riéndose de los buenos, riéndose de los malos y vanagloriando a aquellos que ríen, que no se ofuscan por nada, los que nacen cada día, en huertos sin dueño, infinitamente extensos, como legumbres frescas y de fácil digestión, como frases dantescas y tardías, incorregibles como el tiempo, derrotista como este silencio intangible, pero siempre ahí, compaginando el universo en sus infinitas acciones, desmitificando los “meta relatos” de estos tiempos, sin caer en discusiones absurdas de nombres olvidados, la perfección como condición, los valores como ilusiones, la aceptación del ente como el ser.

Y al bajar de la montaña de cuerpos, me vi solitario en medio de la jungla, cual capitán colono, navegando por el río, el largo río del horror, de la búsqueda, el viaje espiritual, el camino como meta, naciendo para nacer, navego por el río silencioso, atormentado por los miedos de todos los días, el corazón palpita rápido, la cabeza divaga un poco y muero en la vida, vivo en la muerte, y se hacen en si mismas, la vida y la muerte como lo mismo, como el río, como la maleza, la jungla de mis noches, desiertos de mis mañanas, todo iluminado, recorriendo el desierto, siempre solitario.

Y estos soles son eternos y resplandecientes, me calientan el alma mientras camino por la jungla, desde tiempos ancestrales y épicos que resuenan en el presente, desde cavernas de otros espacios, desde tiempos que son espacios, que cautivan a cada ensordecido y ciego, los ojos internos que revelan la verdad del mundo, sus conexiones lógicas y enérgicas, como cuerdas que cuelgan, como hilos brillantes, como dimensiones paralelas que hacen ver las cosas de otra manera; intransferible el sentimiento, el amor que no entiendo, que se fue instalando en mi cuerpo, comenzando por mis manos hasta llegar a mi pensamiento, corporalmente indispuesto a todo, moralmente descreído de todo, emocionalmente confundido en todo, mi espíritu sobrevuela el sistema, mas no sobrevuelo solo, me acompañas y te acompaño, nos acompañan muchos y también miramos desde adentro, inmutados en la gran Y, en la gran paradoja cósmica y elevada, casi como una emanación. Pienso y pienso, te pienso todos los días, imagino tu sonrisa y la perspicacia de tus ojos, en frente del mundo de las mentiras, pero no quiero hablar del mundo, no quiero irradiar mi odio, no quiero llorar sobre la leche derramada y por eso no veo noticias, me encierro en mi casa y nadie sabe de mi; de mis respiraciones, si todavía vivo, si cada respiración es verdad, mis respiraciones como realidad, como materialidad, sujeto o simple fenómeno energético, simples fluctuaciones de energía en lo constante, lo pasajero como eternidad, el ultimo viaje que no es el ultimo viaje, ya sabes que todo es un viaje; un increíble y maravilloso viaje, este que no te cuento, lo contamos.

M.Gyord 2008


martes, mayo 24

Hoy No Tengo Ganas de Escrbir


HOY NO TENGO GANAS DE ESCRIBIR


Hoy tengo ganas de hablar de cosas bizarras y obscenas, de diarreas mentales y masturbaciones con cocaína, de contar historias de suicidas al son de un grunge;
He sido culpable de ser joven y drogadicto, de fumar cigarrillo y decir que soy un amante del discurso posmoderno, de sentarme en un parque y enamorarme de una mujer con un hijo, de sentirme pequeño y heroinómano, de burlarme de la gente y burlarme de mi cuando se burlan de mi. Soy un poquito tonto y a veces adicto al Internet; creo que esto es una especie de diario sin sentido que escribo con dolor de cabeza y sed, paredes furiosas, sombras que danzan a mi alrededor, leo las velas…una especie de nuevo misticismo realista, mágico y disconciente, no me preocupo por nadie, al fin y al cabo la encuentro en cualquier lado, me dedico a ella a toda hora, me enloquezco por ella misma, soledad en mi cara y salto hacia el abismo.

Solo espero morir algún día y poder parir una gaviota, no ser un arrivista intelectual, subir al cielo y sentirme bien, afeitarme los ojos y no pensar en ella, no ponerle sentido a lo que digo, trabajar todo el día y ahorcarme en mi propio abismo irracional y creyente, veo reflexiones y lloro, solo espero morir algún día y no me importa la gente; mis manos se ponen frías, me hundo en una tumba ajena, me arrodillo y rezo, nada mas puedo hacer. Las balas me gritan desde algún lado, busco la forma de no matarme aún y canto canciones de alcantarilla, ahora me enamoré de ella y no encuentro el camino que me saque del círculo de ningún lado, suspendido en la nada, figura literaria, poética, gruño y la inhalo, no moriré aun, no moriré aun.

El cielo lo puedo ver si miro hacia abajo, hacia arriba, hacia un lado y hacia el otro, dentro y afuera; ¿que tienes muchos problemas? – que cagada hombre, todo esta jodido – las esquinas y las sillas en las esquinas, al fondo a la derecha esta el cielo y el infierno también, tantas posibilidades que hay…no estoy ciego, solo veo a través del velo, el cielo a tu lado, el infierno con el, espero que lo hallas entendido, sobre protegida vida, sobre proteges mucho la vida ¿la muerte donde queda? No la abandones, no te olvides de ella; mastúrbate con ella, disfrútala, no te atrapes en la caja, en el ataúd, ahogado en tu propia mierda, sálvate a ti mismo, sálvate. Fuego en mis ojos y no estoy seguro, Jesucristo lo intentó, negar a tu creador y estas totalmente seguro. El ataúd, no de nuevo, que lo intentes, abre tu mente y podrás cogerle el gusto, fuego en mis ojos y estoy seguro; no me pregunten el porque ninguna línea tiene relación con la otra, seguramente estoy escuchando la música.

Desperdicia la vida, hazla pedazos, desacraliza la masturbación y no claves puntillas en la noche, haz y deja de hacer, sé paradójico y si quieres llora, te llenas de tantas mentiras, de tantas ideas y hoy sí que no tengo ganas de escribir.

T.M, 2008

Esfero


Esfero


Para Ann Spanger


Sentado no estoy…elevado quince centímetros sobre la tierra sí,
Veo la pluma, el esfero…la música…saboreo el olor del ausente
Entre mi vuelo presente…despierto y dormido…el esfero en mi mano
La tapa aun más horrorosa…disidente como su brillo fosforescente.

Elevación…emanación…ligereza…comprendida en esta enferma cabeza,
Como el muro del cuarto…una vez más he escrito con el esfero del que hablo,
En mi pared…el pequeño muro de mi habitación…imágenes por todos lados
Las grietas del techo…poco importa el corazón, cuando importa sufre…siempre sufre
Y solo queda el esfero…la tapa…el piso…el brillo de mis ojos frente a esta pantalla.

Un sutil chistecito de mal gusto…no por favor, me cansan los payasos… ¿o eran los mimos?...el tranvía nos deja…no dejes el esfero…no dejes el tranvía del esfero, el maravilloso viaje.

Que venga el mundo entero y escriba con este esfero…bendecido por Dios.
Porque no es que sea malo ni maldito…lo que pasa es que no soy bueno de una manera conocida. Soy honesto, humano, ángel, cariño, compasión, paz…posible maestría.

En este orden aleatorio de música, parecido al universo…los paisajes del espíritu atraviesan mis sueños…mis divagaciones…mis letras…mis amores, todos mis amores…mi amor que se disuelve en el cosmos…tal como el esfero, el mundo del esfero…el esfero es el todo como diría mi amigo griego.

M.T 2008

domingo, mayo 22

Domingo


Domingo

Para Alba Ospina

Sí fumas lentamente en una mañana de domingo, el cigarro se hace mas placentero, al ver todo atrás veras que estas acá, que sigues caminando con un poco de nostalgia y sueñas con cosas que ojala importen; vez un destino incierto pero estas seguro de tu presente, solo así te liberas de la carga de las calles, solo en la mirada azul de la mañana te sientes seguro, como un chico sin chicas a tu alrededor, esperas y esperas algo...escribes y no sabes lo que escribes, cantas sin saber que cantas, caminas con la cabeza ligera, con la frente en alto y los ojos apagados, feliz de tu existencia, de que existas en alguna parte; a veces te pierdes en el espacio y eres sumergido espontáneamente en esta lírica de papel digital, como una extraña sustancia digital que es la que ves en tus ojos en este momento; el pecado es bendito en toda su extensión, nada es maldito.

Podría dormir durante miles de años y tener miles de sueños distintos, que no te despierten, el sueño es remedio y cura, la vida es el papel donde imprimes los sueños y esta sustancia digital es en la que escribes la vida que pasa, los pequeños instantes que son la vida como estos pequeños instantes de mi urgente destino, mi presente tan todo.

Mi presente tan futuro, y digo futuro porque despedirse es solo un acuerdo cultural, no atormenta, mas bien libera, es solo el amor que damos a toda la humanidad, no por altruismo, sino porque somos todos, porque solo así nos realizamos como humanos, cuando la parte es el todo...el egoísmo divino, la gran paradoja, la búsqueda de la libertad es la ubicuidad del amor.

Enfrente de mí, aparecen tus ojos, y mis ojos que son tan tuyos al igual que son de toda la humanidad, miran tus ojos mientras pasa el mundo agitado en su increíble proyecto, haz de cuenta que he tenido un sueño milagroso como ese, pero que también mis ojos te miran en este momento, mis ojos que son la puerta del alma y estas palabras que son mi alma, los reflejos que son las calles pero estas calles no mienten, solo quedan en el inconsciente colectivo de hiperbórea y los grandes profetas de la posmodernidad, el imperio parece caerse, a Eros parece crecerle la barba, y nosotros que somos de raza inmortal esperamos el momento para atacar, para embestir el mundo y follarlo en largos poemas de desesperanza que le sacamos de la boca. Que nos espere la historia porque se acerca un cambio. 

Los magisterios arden en llamas y nosotros en nuestra protesta adolescente amamos el mundo, nos amotinamos en la estación etérea del tranvía del universo, hacemos un secuestro masivo de amor, secuestramos a alguien para hacerlo feliz, para hacerlo libre, renegamos de los revolucionarios y hacemos un suicidio colectivo del yo, nos disolvemos en el cosmos en infinito amor, en una toxicomanía libre de ataduras, caminamos por las calles de la ciudad, por los submundos, la vanguardia de los nómadas urbanos, el desengaño del mundo contra la noche, el atardecer de mil auroras boreales y el cigarrito que se quema en su soledad.

T.M 2009