II
Armonías, siluetas, palabras, besos y esferos; y lo primero que se me viene a la mente son las infinitas formas del piso de este parque, miedo ¿Por qué? Por encanto y soberbia, importancia transfigurada y la angustia tiene el don de la ubicuidad, clichés, sillas, palomas, el sol del atardecer que se pone dentro de mi alma.
Hoy leí a Andrés Caicedo, se ríen ¿será de mi?, de pronto, ya se que soy medio afeminado, no soy macho, me gustan las mujeres pero me aburre el coito, a veces prefiero los hombres, son mas tranquilos y menos mentirosos; las mujeres son bondadosas pero estrepitosas, imprudentes y pretensiosas; los hombres son egocéntricos, pretensiosos también, competitivos, ven rivales hasta en los zapatos, también suelen mentir, son mas divertidos; las mujeres son aburridas, frígidas, y si no son frígidas son perras, hay las que son un intermedio, pero no son francas, a veces insensatas.
Pero que vengo hablar yo de insensatez, ¿acaso no soy el más insensato de los insensatos? ¿Acaso no soy el más tonto entre los tontos? O soy insensato, o al mundo le hace falta un poco de sensatez, y lo tonto no me preocupa, pues lo llevo con orgullo.
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